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Recientemente las autoridades han dejado ver su decisión irrevocable de regresar a clases presenciales a finales de agosto, justo al inicio del próximo ciclo escolar.
¿Urge regresar a clases presenciales?
Pienso que sí, los efectos psicológicos y emocionales han sido enormes para los niños, especialmente aquellos que no tienen el privilegio de recibir clases en línea con un seguimiento aceptable por parte de los colegios, la mayoría particulares, pero también algunos públicos. Por su parte, el programa “Aprende en Casa”, instrumentado por el Gobierno Federal, ha resultado insuficiente y sumamente limitado para los pequeños.
El regreso es necesario, sin embargo, existe una circunstancia que también debemos de considerar, la salud de los niños y de quienes les rodean, porque los contagios, aunque suelen ser leves en los pequeños, eso no significa que no les afecte, tanto la enfermedad, como la aparición de secuelas persistentes.
Decían que la Covid no afecta a los niños
Salvo algunos casos poco frecuentes donde algunos niños han perdido la vida o han desarrollado enfermedad grave producida por la Covid –MIS-C síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico[1]-, en general, los contagios suelen ser mucho más leves en los pequeños, sin embargo, en los últimos meses se ha documentado con frecuencia, la posterior aparición de secuelas persistentes –Long Covid Kids[2]-, incluso en algunos niños que padecieron Covid “asintomático”.
Donde mejor se ha documentado la aparición de Long Covid en niños, es en Inglaterra, donde miles de niños se contagiaron tras el regreso a clases. Los síntomas son muy variados, intensos y lamentablemente con larga duración, destacando: fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular y articular, erupciones cutáneas, palpitaciones del corazón, fiebres, diarreas y problemas de salud mental como falta de concentración y problemas de memoria de corto plazo. Algunos investigadores consideran que se trata de padecimientos crónicos que comprometerán la calidad de vida futura en los niños que lo padecen.

Tarde o temprano tendremos que regresar
En las encuestas que hemos realizado, los padres de familia han expresado su voluntad de regresar, pero únicamente cuando el riesgo haya sido minimizado, lo que depende de dos circunstancias: la evolución de la pandemia y la capacidad de cada colegio para diseñar y aplicar medidas adecuadas que disminuyan el riesgo de contagio[3].
Evolución de la pandemia
En este momento, estamos en el inicio de una tercera ola, que presenta un crecimiento acelerado causado principalmente por la variante Delta, que ha resultado ser sumamente contagiosa y agresiva, afectando especialmente a los más jóvenes.
Los académicos más respetados han planteado que el control epidémico puede lograrse en un periodo relativamente corto – finales de agosto- si es que la inmunidad desarrollada por quienes sufrieron infecciones previas es efectiva contra esta variante, de otro modo, habría que esperar a que la inmunidad de grupo se consiga principalmente por la vacunación, lo que podría tomarnos varios meses más, alcanzando el control epidémico alrededor de enero de 2022[4]. Tal vez estos cálculos expliquen por qué la UNAM y el IPN decidieron continuar con lases online todo lo que resta de este año.
Cualquier regreso antes de lograr el control epidémico implica un riesgo, pero regresar a clases en plena expansión de la pandemia, es un acto impertinente que necesariamente tendrá consecuencias en la salud y la calidad de vida de miles de niños en nuestro país.
Vacunas para los niños
Hasta ahora, Pfizer cuenta con la única vacuna autorizada en México para su aplicación en adolescentes de 12 años en adelante, sin embrago, hasta ahora la disponibilidad de vacunas no ha llegado a esos rangos de edad. Por otro lado, los ensayos siguen avanzando y se espera tener resultados alentadores en los próximos meses, facilitando vacunas para los más pequeños (de 5 años en adelante) incluyendo a otras marcas tales como Moderna, J&J y Sinovac.
Una estrategia de vacunación para adolescentes previo al regreso a clases sería de gran valor para preservar la salud y hablaría de la sensatez de los tomadores de decisiones de política pública.
Medidas y protocolos escolares para un regreso seguro
Los riesgos en el regreso presencial a clases pueden reducirse razonablemente si se aplican medidas que tengan en cuenta los últimos hallazgos respecto a la forma más común en que se contagia la enfermedad: a través de aerosoles emitidos por un grupo de personas en espacios cerrados y mal ventilados.
Existen muchísimas guías para el establecimiento de protocolos de seguridad en los colegios, todas ellas insisten en la necesidad de contar con aulas que tengan ventilación cruzada, extractores de aire e instrumentos de medición (medidores de CO2), que alerten a los profesores cuando la calidad del aire implica riesgos.
Otras indicaciones, no menos importantes son: priorizar las actividades al aire libre, el manejo de grupos reducidos, evitar que los niños griten, canten o hablen de manera excesiva, mantener distancia entre las personas y sobre todo el uso correcto de cubrebocas en todo momento y con especificaciones mínimas de seguridad (KN95, KF94 y similares). Los cubrebocas decorados, caseros y el uso de pañuelos no son suficientes para una razonable protección.
El reto de los colegios está en hacer las adecuaciones físicas en sus instalaciones, construir protocolos y reglas para profesores y alumnos, pero, sobre todo, ser capaces de cumplirlas y hacerlas cumplir en todo momento sin excepciones.
Círculos de socialización previos al regreso
Una herramienta que ayudaría a la transición consistiría en recibir periódicamente a cada grupo, en horarios prestablecidos, haciendo reuniones breves, con dinámicas controladas y organizadas, todo en espacios abiertos donde los niños podrían convivir con sus compañeros, lo que permitiría a los profesores y directivos a establecer sus protocolos y especialmente ayudaría a los niños a tomar confianza para un regreso paulatino a clases.
Conclusión
Cada uno tiene una circunstancia particular, sin embargo, mi recomendación general es postergar el regreso presencial tanto como sea posible, de manera tal que más personas hayan sido vacunadas y que esta tercera ola haya descendido a un grado donde se pueda hablar ya, de un control epidémico. Cualquier regreso antes de esta circunstancia implicará un riesgo para la salud y calidad de vida de toda una generación de niños.
[1] COVID-19 y el síndrome inflamatorio multisistémico en niños – HealthyChildren.org
[3] OSF Preprints | Reopening schools without strict COVID-19 mitigation measures risks accelerating the pandemic
[4] Dr. Arturo Erdely |(89) COVID19mx: Proyección 2021 | LinkedIn
RECOMENDACIÓN: Guía CSIC: DIGITAL.CSIC: Guía para ventilación de las aulas CSIC